El espacio interior es brillante y aireado, con un barco de madera bellamente elaborado posicionado de manera prominente sobre el suelo de madera clara. La superficie suave y pulida del barco y sus suaves curvas son acentuadas por la suave luz natural que entra a raudales a través de grandes paneles de vidrio. El techo exhibe vigas de madera expuestas, añadiendo un encanto rústico que complementa la decoración moderna y minimalista. Obras de arte cuelgan sutilmente en las paredes blancas, y algunas piezas de mobiliario, incluyendo una silla y una mesa pequeña, están colocadas de manera pensada alrededor de la habitación. La escena emana una atmósfera serena y contemplativa, reminiscentes de las tranquilas vibras costeras de Mallorca.