La escena captura un paisaje abierto y soleado típico de Mallorca, España. El suelo es una mezcla de tierra seca y paja dispersa, sugiriendo un clima cálido y árido. En primer plano, varios grandes antílopes están de pie y descansando, sus cuerpos esbeltos proyectando suaves sombras en el suelo. El fondo presenta una cerca bordeada de arbustos verdes y frondosos y algunos árboles altos y escasos, cuyas ramas se extienden hacia el cielo azul claro. La atmósfera es tranquila, con una suave brisa insinuada por el ligero movimiento de los árboles, evocando una sensación de paz y belleza natural.