Alcádia
El espacio interior irradia una atmósfera tranquila y contemplativa, con una iluminación suave que resalta las esculturas clásicas. Cada estatua de mármol, elegantemente drapeada en prendas fluidas, se erige sobre un pedestal, creando una sensación de intemporalidad. Las paredes están pintadas en tonos cálidos y terrosos que complementan las esculturas y añaden a la atmósfera serena. El techo presenta vigas de madera expuestas, añadiendo un encanto rústico al espacio. Cortinas dividen sutilmente el área, proporcionando una separación suave entre las exhibiciones.