Selva
Anidado al pie de una exuberante y verde cordillera, un pintoresco pueblo emerge con su encanto rústico. Los edificios, con sus cálidos tonos terrosos, están intercalados con parches de vegetación, creando una mezcla armoniosa con el entorno natural. La textura rugosa de la montaña, salpicada de densos grupos de árboles, proporciona un dramático telón de fondo bajo un cielo azul claro. La atmósfera es serena, evocando una sensación de tranquilidad atemporal típica del paisaje mediterráneo.