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¿Existen calas apartadas en Mallorca que sólo se puedan alcanzar a pie?

El aroma a pino y a mar salado se mezcla al emprender la marcha por senderos escarpados que serpentean a lo largo de la Serra de Tramuntana. Alejadas de las playas concurridas de Palma o Alcúdia, varias calas escondidas aguardan a quienes se animan a explorar caminando. Caminos que parten de Cala Figuera o de las faldas cercanas a Deia conducen a enclaves tranquilos donde las aguas turquesas acarician arenas suaves, sin la presencia de multitudes.

Cala Llombards y Cala Tuent se encuentran entre estos recónditos refugios, accesibles solo tras una caminata moderada entre fragantes olivares y acantilados escarpados. Estos lugares premian a los senderistas con la paz ideal para un descanso o un picnic lejos de las playas más concurridas de la isla. El terreno puede ser irregular, por lo que es recomendable llevar calzado resistente, además de agua y provisiones, ya que las instalaciones son escasas o inexistentes.

La tradición local suele orientar a los visitantes, y la carretera Ma-10 ofrece puntos de partida que, mediante la red de autobuses TIB, conducen a zonas menos accesibles. Visitar temprano por la mañana o entre semana permite disfrutar mejor de este retiro tranquilo, en sintonía con el ritmo de las olas del Mediterráneo. Ya sea para la reflexión, la fotografía o un baño en calas cristalinas, los rincones secretos de la isla prometen un encuentro íntimo con su agreste belleza natural.