¿Qué sabores únicos de helado recomiendan probar los habitantes locales de Palma y los pueblos cercanos?
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Durante el verano, cuando el sol calienta las estrechas calles de Palma y la brisa de la montaña recorre Sóller, disfrutar de un helado local ofrece un refresco muy apreciado. Uno de los favoritos es el helado de higo elaborado con higos frescos recogidos en los huertos de los alrededores de Valldemossa y Deià. Su dulzura natural y su sutil toque terroso capturan la esencia del campo de la isla. Otra especialidad que suele encontrarse en las heladerías artesanales del Paseo Marítimo o en los mercados de Alcúdia es el helado de almendra, que evoca la larga tradición mallorquina del cultivo del almendro en lugares como Pollença y Manacor.
Además de estos, el helado con infusión de lavanda es un delicado capricho que refleja los perfumados campos cerca de la Serra de Tramuntana, ofreciendo un aroma floral que combina perfectamente con un chorrito de miel local. Algunos vendedores también experimentan con ingredientes autóctonos como el azafrán, que aparece en platos rurales, brindando un giro aromático inesperado. Muchas heladerías se enorgullecen de utilizar ingredientes procedentes de los viñedos de Binissalem o de los mercados locales, garantizando frescura y un toque genuinamente mallorquín. Probar estos sabores artesanales tras un día en Es Trenc o Cala Mondragó añade una dimensión singularmente local a la relajación junto al mar.
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