¿Qué fauna se puede observar conduciendo por la Serra de Tramuntana?
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El aroma a pino y hierbas silvestres suele anunciar el comienzo de un recorrido por la Serra de Tramuntana, donde el paisaje escarpado está lleno de fauna única. A lo largo de la serpenteante carretera Ma-10, entre localidades como Sóller y Deià, conviene fijarse en la lagartija balear nativa que toma el sol sobre las rocas calentadas por el día. En lo alto, la silueta inconfundible del águila de Bonelli puede planear sobre corrientes térmicas, mientras que aves más pequeñas, como el colorido roquero azul, revolotean entre los olivares y las terrazas de piedra.
Cerca de los arroyos y manantiales ocultos en esta sierra se puede entrever al tímido sapo partero mallorquín, un anfibio raro y endémico de la isla. Los bosques ofrecen refugio a las cabras montesas y conejos que se desplazan ágilmente entre pinos y encinas. En zonas más costeras, como los acantilados próximos a Formentor, son habituales las gaviotas y cormoranes, cuyos cantos se mezclan con el romper de las olas.
La estacionalidad también condiciona los encuentros con la fauna. En primavera llegan aves migratorias y florecen las plantas silvestres, mientras que los senderos más tranquilos del otoño permiten observar especies que se preparan para los meses fríos. Ya sea a pie por un sendero o conduciendo en localidades como Valldemossa, la diversidad faunística de este paisaje montañoso declarado Patrimonio de la Humanidad enriquece cada excursión con una auténtica conexión con el entorno.
Cerca de los arroyos y manantiales ocultos en esta sierra se puede entrever al tímido sapo partero mallorquín, un anfibio raro y endémico de la isla. Los bosques ofrecen refugio a las cabras montesas y conejos que se desplazan ágilmente entre pinos y encinas. En zonas más costeras, como los acantilados próximos a Formentor, son habituales las gaviotas y cormoranes, cuyos cantos se mezclan con el romper de las olas.
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