¿Cuáles son algunos puntos destacados únicos de los jardines y parques naturales alrededor de Mallorca que no debería perderse?
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Los habitantes de la isla suelen encontrar sus momentos de tranquilidad en lugares como el exuberante Jardí Botànic de Sóller, donde conviven plantas mediterráneas y subtropicales en un entorno de montañas impresionantes. El aroma de romero y tomillo se mezcla en el aire, y se presta especial atención a los olivos y algarrobos autóctonos, testigos silenciosos de siglos de la tradición rural mallorquina.
Un poco más lejos, el Parc Natural de Mondragó, cerca de Santanyí, ofrece otro tipo de belleza: calas arenosas rodeadas por pinares y aguas turquesas. No es un jardín formal, pero el contraste entre plantas floridas mallorquinas como el jara y la costa escarpada crea un paisaje llamativo para explorar. No deje de observar los agaves en flor que salpican el terreno abrupto.
En Valldemossa, el Jardín del Patrimonio detrás de la Cartuja está lleno de historia, con bancales dedicados a hortalizas y hierbas aromáticas que habrían sido familiares para Chopin durante su estancia. Paseando por aquí, los visitantes suelen detenerse para admirar las flores de temporada y la ingeniosa obra en piedra que canaliza el agua de la montaña, uniendo naturaleza y arquitectura. Cada uno de estos espacios al aire libre ofrece un sentido único del lugar mallorquín, ya sea a través de plantas autóctonas, vínculos históricos, o la incomparable luz y brisa marina de la isla.
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