Mallorca.eu ¿Qué bebidas locales debería probar con...

¿Qué bebidas locales debería probar con las comidas en los restaurantes tradicionales de Mallorca?

Durante una comida tranquila o una cena en localidades como Valldemossa o Pollenca, las bebidas de la región realzan lo mejor de los platos tradicionales. Para platos más ligeros, como la dorada a la parrilla o una ensalada de tomates y aceitunas locales, un vino blanco Binissalem bien frío es una combinación natural. Su acidez fresca y su sutil toque afrutado reflejan la frescura de los productos de la isla y los ingredientes costeros. Si prefiere una opción sin alcohol, un vaso de zumo de naranja recién exprimido o agua con gas y limón es habitual en muchas mesas a lo largo de la carretera Ma-13 o en los mercados de Palma.

Cuando se opta por especialidades mallorquinas más contundentes, como el tumbet o el cordero cocinado lentamente, un Binissalem tinto o una copa de vino local robusto elaborado con uvas Callet suaviza los sabores intensos y terrenales. Quienes prefieren algo más fuerte suelen elegir Hierbas, un licor aromático de hierbas que se sirve frío al final de la comida, especialmente en las localidades de la costa norte o en los pueblos rurales. Para los que disfrutan de una copa más informal, el Palo, un aperitivo amargo y aromático, acompaña perfectamente a la sobrassada curada y al pan típicos de los bares de tapas de la isla. Ya sea cenando en una cala junto al mar como Cala Mondrago o en un pueblo de montaña cercano a la Serra de Tramuntana, combinar estas bebidas con cuidado potencia los sabores y las texturas de la cocina mallorquina.