ses Covetes
En el paisaje sereno cerca del Canal a Salines, un flamenco solitario se erige con gracia en medio de una vasta extensión de vegetación seca y terrenal. El suelo es un tapiz de marrones y verdes apagados, intercalado con parches de arbustos bajos. Más allá del campo abierto, una densa línea de árboles forma un oscuro y frondoso telón de fondo, cuyas siluetas se suavizan con la suave luz del cielo nublado. La atmósfera es tranquila, con un sentido de aislamiento silencioso, ya que el flamenco parece ser la única señal de vida en este entorno natural.