Alcanada

Ubicada dentro de un sereno parque de esculturas, esta obra de arte se erige como una presencia monolítica contra un fondo de exuberante vegetación. La escultura está hecha de una piedra rugosa y texturizada, su forma rectangular enmarca una serie de barras de piedra pulidas alineadas verticalmente en tonos alternos de gris y blanco. El contraste entre el exterior áspero y el interior suave y reflectante crea una dinámica visual impactante. Alrededor de la escultura, el suelo está cubierto de pequeñas gravillas terrosas, realzando la ambientación natural. El denso follaje de los árboles cercanos proyecta sombras moteadas, añadiendo profundidad y una sensación de tranquilidad a la escena.

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